Como quiera que te perdí. Y no sé decirme,
mientras pasan los días llevándose tras sí
los años, como el viento rapta las nubes fatuas,
si es o no cierto este halo de perfume perdido
que mi cuerpo desnudo viste al caer la noche;
si alguna vez un ígneo aliento llenó de alma
lo que hoy solo es hielo muy tenue en mi recuerdo.
Dulce, sí, pero hielo.
Dabides
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